Comienza eliminando la suciedad suelta, el polvo y los residuos de tus zapatos barefoot.
Utiliza un cepillo suave o un paño húmedo, prestando especial atención a:
- la suela exterior
- las costuras y uniones
- la zona de la puntera y el talón
Evita cepillos rígidos o herramientas abrasivas, ya que pueden dañar los materiales flexibles y comprometer la estructura barefoot.